Como padres amamos a nuestros hijos con igual amor y nos preocupamos por ellos y por qué estén bien. Como seres humanos, en ocasiones no podemos evitar admirar e identificarnos con ciertas cualidades o características de alguno de nuestros hijos. Tal vez compartimos el gusto por el cine, heredó tu manera de resolver problemas o, por el contrario, es un niño que necesita tu empuje, o que padece alguna dolencia. Ya sea porque nuestro niño posee una cualidad que nos enorgullece o porque entendemos que necesita nuestra atención, podemos, sin proponérnoslo, sentir inclinación por uno de nuestros hijos.

Entonces, ¿cómo podemos evitar que exista una preferencia muy marcada? A continuación, algunas pautas:

  1. Acepta a cada uno de tus hijos como un ser único e individual. Todos tenemos fortalezas y debilidades, aprende a identificar en tu hijo aquellas cualidades que le hacen único y ayúdalo a mejorar sus debilidades.
  2. No pretendas que sea igual a ti. Respeta sus diferencias. Tal vez eso que ves como debilidad puede ser un complemento en el entorno familiar.
  3. Evita sobreproteger a los más pequeños. Cuando ocurran discusiones entre hermanos, escucha la posición de ambos; evita frases como "préstaselo porque él es más pequeño".
  4. Dedica tiempo de calidad. Tómate 10 minutos para compartir con cada uno de tus hijos por separado. Realicen una actividad que su hijo disfrute.
"Puedes y es saludable querer a tus hijos de manera diferente, ya que cada uno de ellos lo es."

Finalmente recuerda que puedes y es saludable querer a tus hijos de manera diferente, ya que cada uno de ellos lo es. Sin embargo, recuerda suplir sus necesidades de manera equitativa y respetar su individualidad. Cada uno de ellos necesitará de ti maneras diferentes de manejo, inculcando los valores que como familia se desea que todos posean, sin crear en ninguno de ellos sentimientos de rechazo.