Las verdades de las familias no suelen aparecer en las hermosas fotos. En la generalidad no son mostrados los dolores, el sentir no pertenecer, las desconsideraciones y los abusos que, en nombre del amor, son fuentes de historias calladas de generación en generación. Son las Lealtades Invisibles construidas a través de generaciones las que trabajan en mantener la homeostasis del sistema.
Cargamos con estas lealtades sin tener conciencia del alcance de cuándo comenzamos nosotros y cuándo termina el límite del otro. Vamos dándonos tropezones en la vida, sin tener plena conciencia de las consecuencias y los alcances de mirar hacia las generaciones anteriores, para conocer y reconocer esas historias que tienen la fuerza para liberarnos.
Mi curiosidad por "descubrir" esas historias de mi propia familia comenzaron con el mismo hecho de estudiar psicología, buscando "entender" las respuestas a todos esos por qué. Luego llegué a la maestría de Terapia Familiar con el gran conocedor Pedro Savage, en 1995. Pero no fue hasta llegar a las Misas de Sanación Intergeneracional y al trabajo de las Constelaciones Familiares de la mano de Bert Hellinger, que el deseo se hizo más profundo y con mayor respeto.
Creció el deseo de conocer y honrar los precios que pagaron aquellos que vinieron previo a mí. Las desavenencias, los éxitos y las maravillas conquistadas por cada uno de ellos.
La tarde que llegué a casa con todos esos "álbumes" de esa larga historia familiar, empacados, ordenados y listos, papá era declarado por su doctora como listo para despedirse de este plano físico para continuar en la vida espiritual. Demasiado simbólico para mí.
"Ordenar" de manera física esta historia fue una manera de "ordenar" esa parte trascendente de nuestra historia familiar, en otro plano y con otra valoración.
En un abrir y cerrar de ojos, las torres gemelas de nuestra vida —y los Fundadores de esta familia Pellerano-Paradas— partieron a la casa del padre, desestabilizando el sistema.
¡Mirar a las generaciones anteriores no es una justificación para los hechos nuevos y dolorosos que tuvieron lugar! Rebusco en los cajones del pasado haciendo por encontrar esa pieza de este rompecabezas llamado familia, como se buscan los regalos el día de Reyes. Con ese fervor de poder encontrar lo que falta, completar lo que haya quedado sin concluir, con el deseo ferviente de decir que a partir de aquí podríamos construir una familia más respetuosa, más sana, más coherente.
De algo sí estoy segura: aunque todas las piezas de ese rompecabezas no estén completas, hago y continuaré haciendo por asumir la parte que sí me corresponde para aligerar la carga, por sanarme, por ayudar a liberar a los que debajo de mí vienen.
Yo no puedo modificar la historia... puedo ser el ente que ayude a cambiar la historia futura.
Yo seguiré siendo parte de dónde vengo, con lo bueno y lo malo, orgullosamente Pellerano-Paradas.
¿Y tú, quieres continuar repitiendo historias?