Valora a dos grandes hombres en mi vida, Juan Manuel y Hamlet.
Este título lo tomo de mi padre Juan Manuel, más conocido como Manen. Era su manera de referirse a la cultura tradicional para definir el comportamiento de los hombres, respecto a su rol como cabeza de familia, puertas adentro, en sus hogares.
Ya he tirado varios borradores al zafacón, intentando conciliar dos figuras masculinas en mi vida, bastante dispares entre sí, sobre todo por sus posturas sociales y políticas tan opuestas, pero a la vez con valores que descubrieron en común en el camino. Juan Manuel mi padre y Hamlet, mi compañero de vida y mi gran lección.
Descubrí haciendo borradores que han tenido un gran punto en común: sus hijos. Para ambos ha sido el Talón de Aquiles en sus vidas dispares, que han manejado con un gran sentido de la responsabilidad, que ha permitido que al pasar de los años hayan visto prosperar y crecer el legado que durante sus años de fuerza y juventud le dedicaron con tanto ahínco y compromiso a sus proles.
Este domingo final de julio celebramos una vez más un rol importante en nuestra sociedad. Es el de la paternidad, razón por la cual me incliné a pensar en ellos dos como referentes. Uno viviendo hacia dentro de su mundo y el otro mirando hacia fuera. Paradójicamente presentes, con un ejercicio diferente de la paternidad, más apostando a crear conciencia en la formación de sus hijos para una vida en sociedad.
Dicen que no hay madre sin el padre. Al fin de cuentas es un binomio que, como equipo, fomenta la continuidad de la vida, permitiendo la seguridad para el sano crecimiento de los hijos, como forma de perpetuar la especie.
La Cultura del Hombre Rey ha sido largamente fomentada a lo largo de los años por nosotras mismas, en nuestro accionar y nuestra forma de criar. Esos esquemas mentales están aún en muchos de nosotros, más no son restrictivos para aferrarnos a ellos sin darnos la oportunidad de cambiar.
Sé que de esmerarme podría comenzar a elaborar una lista larga de hombres amorosos, responsables y presentes en la vida de sus hijos, siendo ejemplo para ellos de un modelo sano de padres.
Es un día para estimular que, al igual que ellos dos y otros muchos más hombres, le demos, fomentemos, estimulemos, propaguemos ideas más saludables en la crianza de nuestros hijos varones. Permitirles que puedan estar más conectados emocionalmente con ellos mismos, sin tantas camisas de fuerza con las que muchos hombres han sido criados.
La Cultura del Hombre Rey debería ser cambiada a un modelo sencillamente humano. Somos entes en total proceso de aprendizaje hasta nuestra muerte, por lo tanto permitirnos errar y aprender de ello nos hará más empáticos y en conexión con los demás.
Que este día de los padres sea de reflexión, para emular a los grandes hombres que nos han precedido en nuestras historias familiares.
¿Cuáles han sido los grandes hombres en la historia de tu familia?