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  • Ana Pellerano

PREVENCION DEL ABUSO Y NEGLIGENCIA A LOS NIÑOS

Guía para los Padres



Este mes de abril, se ha usado durante mucho tiempo, para poner sobre la mesa, una realidad palpable y marcada, dentro de nuestros hogares. Carecemos en la generalidad de las herramientas adecuadas para la crianza de nuestros hijos. La tendencia, es a repetir el dolor y patrones inadecuados de comportamientos, pues esto es lo que conocemos.


En 1874, se tipificó por primera vez el delito del abuso sexual infantil, en los EEUU. La niña era Mery Helen Wilson. Su defensora fue Etha Willer, que no pudiendo lograrlo en una primera ocasión, por no haber leyes que lo regulasen, optó por el recurso de gestionarlo a través de las leyes de protección animal, que sí existían. De esta manera se logra la protección a la niña, en su condición de “animal pensante”. Lo logró.


De tan grandes magnitudes son estos casos y sus repercusiones para la vida adulta, que el Papa Francisco convocó este febrero pasado, un encuentro en el Vaticano sobre la “Protección de los Menores en la Iglesia”, como vehículo para la discusión y disminución de este tipo de situaciones.


En la medida en que hemos experimentado el abuso, de la índole que sea en nuestra propia vida, tenderemos de manera inconsciente y autónoma a repetirlo. No lo repetimos porque nos sintamos a gusto o felices con ello. Se repite porque es un patrón de conducta aprendido y, la generalidad es, que no sabemos hacer las cosas de “la otra manera”.


La idea, es generar mayor conciencia en el daño que estamos generando, no sólo a través del abuso, sino de la negligencia también, que suele verse como una manera adecuada, en ocasiones, hasta de imponer consecuencias a los hijos, como manera de disciplinar.


“El abuso a los niños es una triste realidad que no conoce fronteras socio-económicas ni culturales. Las investigaciones realizadas y los numerosos casos de niños física, psicológica y sexualmente maltratados, demuestran que, en nuestro país, las dimensiones del problema son mayores de lo que se cree” (The National Committee for Prevention of Child Abuse)


¿Qué es el abuso a los niños?

Se considera abuso, cualquier conducta de un adulto que interfiera con su sano desarrollo. Estas conductas pueden significar desde hacer algo que le provoque daño: (golpes, insultos, exposición sexual) o no hacer algo que el niño necesita (no llevarle al médico, no dedicarle tiempo, no darle afecto, no protegerlo de peligros). Estos casos, se llaman negligencia.


¿Cómo se abusa?

· Abuso Físico: Cuando se le hace daño al niño por medio de golpes con la mano o diferentes objetos, quemaduras, empujones, jalones de pelo y otras formas.


· Abuso Sexual: Si un adulto utiliza a un niño para satisfacer su propio placer sexual, sin respetar la etapa del desarrollo del niño. Puede presentarse como proposiciones, gestos obscenos, caricias en los pechos o genitales del niño, hacer que el niño acaricie genitales del adulto, relaciones sexuales, exposición a pornografía. Sexo oral.


· Abuso Emocional: Palabras o gestos que transmiten agresividad o rechazo al niño, haciéndolo sentir humillado, asustado o poco querido. Se presentan como burlas, insultos, regaños ofensivos, comparaciones negativas con otros niños.


¿Cómo se produce?

Hay condiciones de vulnerabilidad en las cuales es mucho más fácil que se produzca el abuso.

· Cuando los padres consideran que el castigo físico, como el mejor método para lograr que el niño obedezca, repitiendo muchas veces lo que hicieron sus propios padres con ellos.


· El nerviosismo y la tensión producidos por el exceso de trabajo, problemas económicos, dificultades entre los esposos, pueden contribuir a una gestión inadecuada de las emociones, produciendo una reacción desbordada ante el comportamiento inadecuado del niño.


· Si los padres le exigen por desconocimiento, más de lo que el niño es capaz de hacer, por su etapa de desarrollo, generando situaciones de negligencia y/o exigencias fuera del contexto de la realidad posible, por parte del niño.


· El abuso sexual, es cometido en la generalidad (80-85%) por personas cercanas a la familia. Generalmente no respetamos sus derechos, de no saludar a otros adultos de manera física, los exponemos a desvestirse en lugares públicos (porque son pequeños) y estar expuestos a música e imágenes inapropiadas para la edad.


La seguridad personal de los hijos debe ser la responsabilidad principal de todo padre; pero los padres no pueden estar siempre, junto a sus hijos. Es precisamente en estos momentos cuando los niños son más vulnerables a cualquier tipo de abuso; de ahí la importancia de que aprendan a cuidarse a sí mismos, al final de cuentas, la palabra más importante para integrar en nuestro vocabulario como padres es: PREVENCIÓN


Cuando generalmente le pregunto a los padres, por las medidas sobre seguridad que son importantes que sus hijos manejen en casa, generalmente me hablan, de que no le abran la puerta a extraños, o que no entren a la cocina, si está encendida la estufa.


Lo importante es generar un plan adecuado, a favor de la seguridad de sus hijos, en todas las edades.

Sin embargo, ningún material puede ser tan efectivo como lo que ustedes, los padres, pueden enseñar a sus hijos.


Dialoguen sobre las siguientes pautas de auto-protección con tus niños, con tranquilidad y poco a poco, no todas a la vez. Al hacerlo, tome en consideración los siguientes puntos.

- Nunca explique al niño detalladamente los actos abusivos de los cuales pudiesen ser víctimas.

- Refuerce positivamente a su hijo por cada pauta de auto protección aprendida.

- Repase cada cierto tiempo este material con su hijo para asegurar que aun lo recuerda.


¿Cómo Protegerse de las Situaciones que favorecen el abuso de los Niños?

En la generalidad, la mayoría de los padres desean criarlos de manera que sean adultos independientes y responsables, aunque no siempre las estrategias para tales fines, son las mas adecuadas.

Ayudaría mucho como padres, el que:

· Reconozca las cualidades de sus hijos y dígaselas.

· Recuerde que los niños, como los adultos son personas que sienten tristezas, temor, ira, vergüenza, y muchas veces no saben como expresarlas (sobre todo si son muy pequeños) Ayúdelos a aceptar esos sentimientos, a que los puedan manifestar sin hacerse daños a ellos mismos o a otros.

· Tenga presente, que los niños no pueden hacer las cosas como las hacen los adultos (Están desarrollándose, madurando, adquiriendo las habilidades)

· Recordar que el castigo físico o las palabras hirientes no ayudan a la autoestima del niño, todo lo contrario. No lo educa, lo lastima. Le lesiona emocionalmente.

· Haga por tener espacios que le permitan desahogarse, descansar, evitando perder el control. Generalmente, las tensiones acumuladas, son descargadas con aquellos que están más vulnerables.

· Utilice estrategias como alejarse, una ducha fría, hacer yoga, salir a dar una vuelta a pie, de manera que se ayude a relajarse y no descargar todo el stress en tus hijos.

· Si todas estas estrategias, aún no le ayudan, requiera de un profesional especializado, que le ayude a manejar sus situaciones de stress e ira.


SU HIJO DEBE SABER:

1.-Su nombre completo, el de sus padres o tutores, su dirección y teléfono.

2. Como realizar una llamada telefónica, y a quien contactar en caso de emergencia. (Enséñele a marcar el 911)

3. Al contestar el teléfono nunca debe decir que esta solo en casa ¡Ojo! En estos casos el niño debe responder:

mi mamá/papá, no puede contestar el teléfono ahora. ¿Desea dejar algún mensaje? Después de esto, colgar el teléfono. Tampoco debe seguir una conversación con alguien que no conoce. (Y es importante que tenga la edad adecuada, para quedarse solo en casa)

4.- Debe salir de la casa con permiso de sus padres o de la persona que estos hayan delegado como responsables. Siempre deben decir el lugar exacto donde van a estar y si cambia de planes debe antes avisarles, sea personalmente o por vía telefónica. Enséñele específicamente, cuales casas puede visitar.

5. -Que los niños deben jugar acompañados fuera de la casa y en lugares con más personas (lugares como solares callejones, edificios abandonados o en construcción, entre otros no es lo adecuado). Es más seguro jugar con otros niños ¡También es mas divertido!

6.-Que un extraño es una persona a la que no conoce muy bien y que raras veces sabe dónde vive. Pero a veces hasta los vecinos son extraños: cuídese de hacer bien la diferencia. Recuérdele que los extraños no tienen cara de malos y que por eso pueden engañar a los niños fácilmente.

7.- Que no solo los extraños abusan de los niños: explíquele que debe cuidarse de un amigo o familiar que intente acariciarle de forma que lo haga sentir incómodo (a), llevarlo a lugares oscuros u ocultos o inducirlo a participar en acciones que no se puedan contar.

8. Que no debe acercarse o subirse al carro de un extraño; ni siquiera de un amigo o familiar sin antes consultarlo con ustedes, aunque esa persona le asegure que usted lo mando a buscar. Si un extraño lo persigue en un carro, debe dar la vuelta y correr en sentido contrario a la dirección que lleva el carro y gritar pidiendo ayuda.

9.-Que si un extraño lo persigue debe dirigirse hacia una persona de confianza o hacia un lugar donde haya mucha gente a la que pueda pedir ayuda. No debe esconderse porque el extraño podría encontrarlo. Cuando solicite ayuda, debe dirigirse a una persona que tenga uniforme o a una señora con niños.

10. -Que si un extraño intenta llevárselo o hacerle daño debe gritar “No conozco a esta persona” “! éste no es mi papá!”.

11. Que no debe aceptar regalos, dulces o dinero de extraños ni debe dejarse fotografiar por ellos. En todo caso debe contárselo a ustedes.

12. Que si separa de ustedes en un lugar público, debe dirigirse a un empleado, preferiblemente a la caja registradora o a la estafeta de información, para solicitar ayuda. Bajo ninguna circunstancia debe dirigirse al parqueo.

13. Que no esta bien guardar secretos sobre cosas que avergüencen, le hagan sentir culpable o no este seguro de que sean correctas. En estos casos debe comunicarlo a sus padres o a otros adultos de confianza.

14. Que nadie tiene derecho a tocarlo ni hacerlo sentir incomodo. Resulta conveniente explicarles cuales son sus partes privadas: estas son las que se encuentran debajo de su traje de baño o ropa interior y nadie tiene derecho a tocarlas. Pueden explicarle que ustedes pueden tocar sus partes privadas al ayudarlos a bañar o que un doctor podría necesitar tocarlas como parte de un examen médico, pero en este último caso ustedes le dirán si es correcto.

15.-Que tiene derecho a decir que NO a cualquier extraño, amigo o familiar, cuando le propongan hacer algo incorrecto, como tocar sus partes privadas. Fomenten en su hijo que les cuente si alguien les propone o intenta tocarles sus partes privadas o si abusan de ellos físicamente asegúrele que en esos casos ustedes le creerán y lo ayudaran. Los niños raras veces inventan este tipo de mentira.


LOS PADRES DEBERIAN:

1.- Conocer los amigos de sus hijos (as).

2.- Involucrase en las actividades de sus hijos (as).

3.- Llevar a sus hijos con usted, nunca dejar a los niños solos en el carro.

4.- Escuchar a sus hijos cuando les dicen que no quieren estar en compañía de una persona determinada o que esa persona les desagrada; debe haber una buena razón para ello.

5.- Supervisar continuamente a la niñera y ocuparse en la medida de lo posible de bañar sus hijos pequeños.

6.- Estar pendientes a los cambios conductuales y de actividades de sus hijos, por ejemplo; trastorno del sueño y del comer; volver a mojar la cama; temor a ciertas personas; cambios en el rendimiento académico; agresividad; retraimiento; conductas o lenguaje.

7.- Fomentar la comunicación. Nunca ignore o minimice los temores o preocupaciones de sus hijos(as).

8.- No comprarle ropas o artículos con su nombre. Cualquier extraño podría confundirlo al llamarlo por su nombre, tras haberlo leído.

9.- Asegúrese de que en la escuela de sus hijos no se los entregan a nadie sin su autorización. Instruya al personal de la escuela para que los llame siempre que sus hijos falten a la escuela.

10.- Por último, evitar los daños físicos o psicológicos que pueden causar los golpes y las agresiones verbales. Si sienten que pierden el control en situaciones de excesiva tensión y que sus hijos pueden resultar lastimados,

¡Es momento de buscar ayuda profesional!

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