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  • Ana Pellerano

PERFECTAMENTE, IMPERFECTA




“Hay ocasiones, en la que hay que hacer un alto en el camino para redirigir la mirada,

a lo que es, verdaderamente importante para nosotros. Validar de nuevo, si estoy en el

camino correcto de mis metas y mis sueños establecidos para mí, o estoy en el

camino que cumple las expectativas y sueños de los demás”

Ana María Pellerano Paradas


Hace pocas semanas, concluí dos grupos de los talleres “Mi Hijo y Yo”, dentro

de los cuáles, la participación mayoritaria fue de mujeres. Los padres, se

involucraron al final. Fueron dos grupos de edades diferentes,

más los disfruté ambos, en su totalidad. Si tenían algo en común: necesidad de

desahogarse de una cotidianidad que las lleva a todas, atrapadas en el día a

día.


Las ocurrencias de estos dos grupos, con sus “recaídas” y sus horas de

sociales, estarán más que fijadas en mis recuerdos y mi corazón. Estas

mujeres brillantes, viven también atrapadas en el guion de la modernidad.

Recuerdo haberles repetido varias veces, que el programa que trabajábamos,

no era para ser la mamá perfecta. La finalidad del taller en sí mismo, es la de

brindar más herramientas a los padres, para generar un esquema positivo de la

disciplina en casa, no para sumarles a la carga de la presión existente que

llevan ya, muchas madres, que, además, laboran fuera del hogar.


Nos reíamos un montón, pero de esta vivencia e inquietud, nació el

conversatorio del día de hoy. Así como ellas, somos muchas, las que hemos

querido apostar -y paso a incluirme-, a ser la madre y mujer perfecta, pues yo

también puedo verme en cada una de ellas.


Impulsadas hacia el desarrollo profesional y laboral, muchas veces con “culpa”

por no estar en casa cuidando de los hijos, las mujeres en este momento,

hacen más maromas para estar de punta en blanco, en la línea y fit, y buscar

ejercer el rol de la súper mamá. Andan corriendo, de un taller a otro, -que es

una genialidad, la variedad que hay- siempre y cuando lo manejemos para

sumarnos a nuestras vidas, y no para quitarnos.


Cuando se dificulta ponernos de acuerdo con la pareja, en el manejo de los

hijos, cada quién duerme de manera separada, porque aún los hijos se

despiertan de noche, y llegar al final de cada día, es agobio total, es el

momento de revaluarse y de establecer nuevas prioridades.


La vida pasa rápidamente, y de igual manera, los chicos crecerán y se irán de

casa también. Poner la “casa en orden”, sin referirme al plano físico, sino en el

orden y definidas las prioridades, permitirá el fluir, en la relación de la pareja,

para su propio fortalecimiento, ya que son los que sostienen emocionalmente el

hogar.


En nuestras reflexiones y desahogos tan necesarios, socializábamos como

nosotras, nos estamos viendo cada día con mayor presión en cumplir con esas

“expectativas”. Éstas pueden ser variadas, pero van desde la “foto” perfecta de

Instagram, el estar de punto en blanco para ir a trabajar, el cuerpo más fit, la

pareja soñada, los hijos perfectos…con la casa perfecta…


Y la pregunta es:


¿Qué quieres TÚ, para ti? ¿Está TÚ vida encaminada en el rumbo que quieres

ir?

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