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  • Ana Pellerano

Mirando Hacia Dentro



Un día cualquiera de octubre del 2003, llegué por vez primera al lugar que Altagracia Valdez denominó Espacio Equilibrio. Durante todos estos años, ha sido mi tiempo especial y la oportunidad de darme “mantenimiento”, trabajando desde el cuerpo. Donde Tatá, he podido liberar muchas cosas del pasado, tener un punto de apoyo en las bajadas y celebrar los momentos de alegría y de tranquilidad.


Hay muchas maneras, en las cuales Dios nos habla. Nos va dejando las “migajas” a lo Hansel y Gretel, para que nosotros seamos los que encontremos el camino de vuelta o, simplemente, encontremos la respuesta correcta.


Hoy fue unos de esos días. De repente estas planeando como un avión, dando vueltas en círculo -quejándome en voz alta con Tatá-, de sentirme de estar sin llegar a ningún lugar y la respuesta fue sencilla, lo único que hay que hacer es, Mirar hacia dentro.


No puede decir nada más que quedarme en silencio, sin chistar, sin refutar o quejarme, pues como si fuese un estruendo dentro de mí, me hizo caer en como las excusas y mirar hacia fuera, han sido el vehículo para dejar de actuar. El famoso: “paralysis, by analysis”


Que gasto de energía tan grande podemos consumir, dejando el locus de control, externo a nosotros. En la generalidad, hemos sido criados así. O simplemente, hemos recibido golpes, que no queremos que se vuelvan a repetir.


Poner mi foco de atención, fuera de mí, me roba la vida, regalo mi poder, y me deja a merced de colocar las responsabilidades en aquello, que entiendan los demás, que debamos de llevar a cabo.


Si es el otro responsable, inmediatamente me libero de las “mías”, en un sin sentido, porque por más que corramos de nuestras responsabilidades, siempre serán nuestras, por más que queramos patalear.


Mirar hacia dentro, es una manera de transitar más asertivamente por la vida, pues cuando asumo mis malestares, emociones, defectos de carácter, al igual que nuestras fortalezas y maneras de ser constructivas, puedo lograr un equilibrio más sano en mis relaciones con los demás, permitiéndome más energía para seguir a lo próximo.


¿Qué puede no ser agradable, ver nuestras propias miserias? SÍ

¿Qué puede ser sanador y liberador, para nosotros mismos y los demás con quiénes convivimos?, SÍ.


La elección vendrá, de la vida que desees construir y del legado que quieras dejar, para las generaciones futuras en tu familia y en la sociedad.


¿YO QUIERO MIRAR HACIA DENTRO, Y TU?

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