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  • Ana Pellerano

LOS QUE VINIERON PRIMERO QUE YO

“Quién no conoce su historia, está condenada a repetirla”

Confucio

Se discute aún si el origen real de esta frase es en realidad de Confucio. Sea o no de su autoría, sirve de guía para aplicarla en la vida diaria, tanto en lo personal como en lo profesional.



Las verdades de las familias no suelen aparecer en las hermosas fotos. En la generalidad, no son mostrados los dolores, el sentir no pertenecer, las desconsideraciones y los abusos que, en nombre del amor, son fuentes de historias calladas de generación en generación. Son las Lealtades Invisibles construidas a través de generaciones, las que trabajan en mantener la homeostasis del sistema.


Cargamos con éstas lealtades, sin tener conciencia del alcance de cuando comenzamos nosotros y cuando termina el límite del otro…de los otros… Vamos dándonos tropezones en la vida, sin tener plena conciencia de las consecuencias y los alcances de mirar hacia las generaciones anteriores, para conocer y reconocer esas historias que tienen la fuerza para liberarnos, mirando con amor, el dolor de los que nos precedieron, para permitirnos continuar en el presente, con libertad y fuerza para escribir nuestra propia historia.


Mi curiosidad por “descubrir” esas historias de mi propia familia, comenzaron con el mismo hecho de estudiar psicología, buscando “entender” las respuestas a todos esos por qué, de los cuales, de algunos no tendré nunca la respuesta. Luego llegué a la maestría de Terapia Familiar con el gran conocedor Pedro Savage, en 1995. Pero no fue hasta llegar a las Misas de Sanación Intergeneracional y al trabajo de las Constelaciones Familiares de la mano de Bert Hellinguer, que el deseo se hizo más profundo y con mayor respeto.


Creció el deseo de conocer y honrar los precios que pagaron aquellos que vinieron previo a mí. Las desavenencias, los éxitos y las maravillas conquistadas por cada uno de ellos. El que ha transitado por este camino de subidas y bajadas de la vida, conoce que ésta, es la realidad.


La tarde que llegué a casa, con todos esos “álbumes” de esa larga historia familiar, empacados, ordenados y listos…luego de un trabajo entre las sobrinas, mi hija y yo…papá era declarado por su doctora, cómo listo para despedirse de este plano físico, para continuar en la vida espiritual. Demasiado simbólico para mí.


Ordenar” de manera física esta historia, fue una manera para mí, de “ordenar” esa parte trascendente de nuestra historia familiar, en otro plano y con otra valoración. Agrupada y empacada estaba nuestra historia, lista, para una próxima generación, aunque aún, con muchas piezas faltantes.


En un abrir y cerrar de ojos, las torres gemelas de nuestra vida…y los Fundadores de esta familia Pellerano-Paradas, partieron a la casa del padre, desestabilizando el sistema, -y lo que es peor aún- sin contar esta generación con las herramientas de vida, para sostenernos como generación de seis, con la armonía y la comunicación, que nos permitiera evolucionar como clan.


¡Mirar a las generaciones anteriores, no es una justificación para los hechos nuevos y dolorosos, que tuvieron lugar! para nada! Rebusco en los cajones del pasado, haciendo por encontrar esa pieza de este rompecabezas, llamado familia, cómo se buscan los regalos el día de Reyes o Navidad. Con ese fervor de poder encontrar lo que falta, completar lo que haya quedado sin concluir…con el deseo ferviente de decir que, a partir de aquí, podríamos construir una familia más respetuosa, más sana, mas coherente, llena de todo lo pregonado y deseado por nuestros padres.


De algo sí estoy segura, que aunque todas las piezas de ese rompecabezas no esté completo en mi cabeza y en mi alma, hago y continuaré haciendo por asumir la parte que, SI me corresponde para aligerar la carga, por sanar-me, por ayudar por liberar los que debajo de mí vienen.


Mis Hijos y mis Nietos…


Yo, no puedo modificar la historia….puedo ser el ente, que ayude a cambiar la historia futura..

Yo, seguiré siendo parte de dónde vengo, con lo bueno y lo malo, orgullosamente Pellerano-Paradas

Yo, sólo podré continuar mirando con amor y asentir con conmiseración el destino mayor, que nos tocó vivir…

¿Y TÚ, QUIERES CONTINUAR REPITIENDO HISTORIAS?




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