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  • Ana Pellerano

“DISCIPLINA”

Actualizado: 13 de abr de 2018


“La mitad de la vida es suerte, la otra disciplina; y ésta es decisoria ya que, sin

disciplina, no se sabría por dónde empezar con la suerte”

-Carl Zuckmayer

(1896-1977)


La Real Academia de la Lengua Española, define disciplinar, cómo la acción de

hacer guardar disciplina (observancia de leyes y ordenamientos)

Dentro de la vida familiar ocurre con cierta frecuencia que, como padres, no

nos hemos puesto de acuerdo para establecer cuáles serán los valores que

queremos establecer como familia en nuestros hijos.


Ésta es la brújula que nos orienta para educar a nuestros hijos. Es importante

identificar y establecer entre los padres, cuáles han de ser los valores a tomar

en cuenta en la formación de ellos, porque han de volverse innegociables a la

hora de explicar que es permitido y que no.


Estos valores, serán los que establezcan los límites, que son las fronteras

imaginarias que definen hasta dónde está permitido llegar.

El término disciplina en el contexto de la vida familiar ha quedado marcado en

nuestro inconsciente, relacionándolo a un período de mucho abuso en todos

los órdenes.


El “disciplinar” de la época de una vida social autocrática, estaba

concomitantemente conectada a maltrato, vejaciones, degradación. Todavía

hay padres que me preguntan, que no entienden cómo así tan simple se puede

aplicar una consecuencia, sin ejercer “presión” para que el niño se sienta mal,

ante una conducta inadecuada.


La letra, con sangre entra… quien bien te quiere, te hará sufrir…los

muchachos hablan, cuando las gallinas mean….

Son frases que retumban como un eco lejano, dentro de un estilo de corrección

que fue el “adecuado” hasta que estalla la revolución hippie, que brinca al

extremo opuesto, del dejar hacer. La vida entonces, se volvió sin reglas. Del

autoritarismo brincamos a la anarquía.


Lo que la vida nos ha enseñado, con el cambio social a través de los años, es

que SI se requieren límites y consecuencias ante nuestros comportamientos y es lo que nos

permite en el mundo occidental, mayormente, vivir en democracia.

Esta estructura social, nos indica que si transgredimos una regla,

habrá una acción que viene de vuelta para nosotros. Para vivir en democracia,

hay que hacer de conocimiento cuáles son los límites. Que está permitido y

que no.


Para el desarrollo emocional y social de nuestros hijos, tendremos tres

momentos que ayudarán a que la convivencia sea más fluida y armonizada.


1.-Disciplinar o, el establecer estructura de reglas de la casa. Si los hijos

tienen claras las reglas de juego, que está permitido y que no, genera una

estructura importante en su desarrollo socio-emocional, que ayuda a

internalizar la figura de autoridad y fomenta el respeto a los mayores. No por

miedo, sino porque aprende a respetar al ser respetado. Tenemos reglas

como país, en las compañías, en las órdenes religiosas. En casa, aprender de

las reglas, es poder vivir socialmente entre los demás como adulto.


2.-Modelar. No podemos pretender que sin tomar el tiempo para enseñarles

cómo se amarran los zapatos de cordones, ellos comiencen un día

simplemente a hacerlo de manera espontánea. Eso vale para muchas cosas en

la casa. Desde como comer en la mesa, responsabilidades hogareñas y como

se espera que se manejen en lugares públicos (iglesia, supermercados,

restaurantes)


3.- Corrección. Este es un momento en el cual luego de establecidas las

reglas, éstas se violentan. Entonces, es adecuado el retomar que se redirija o

encauce de nuevo el comportamiento esperado o deseado. En este punto, es

que podemos entender, que corregir, no significa que hay que faltar el respeto,

denigrar o lesionar la autoestima de nuestros hijos. No hay que sangrar para

que la letra entre.


Ahora toca establecer los límites. Existen tres niveles de jerarquías que nos

orientan como marco de referencia, para identificar cuáles comportamientos

están permitidos y cuáles no.


1.-No se negocian: los valores, la seguridad y la rutina. No son opcionales y

no dan cabida a ningún tipo de negociación, que es generalmente, donde caen

en la trampa muchos padres (sobre todo si es en un periodo de aprender una

nueva regla) Ejemplo, “Dame 5 minutos más de tele”


2.-Dar opciones: Como elegir que cenar, que ropa ponerse, generan en el

día, oportunidades para que los niños aprendan a tomar decisiones simples,

que se harán más complejas con el paso de los años. Respetar decisiones

tomadas por nuestros hijos, los ayudará a fortalecer la confianza en ellos

mismos y aprender sobre el respeto, aun no estemos de acuerdo con respecto

a las posturas asumidas por ellos.


3.-Libertad de elección: Para enriquecer el accionar nuestro como padres

existirán momentos en los cuales, podemos dar la oportunidad de situaciones

abiertas, como: ¿Qué haremos el domingo? Es bueno generar una de lluvia de

ideas y, tomar las decisiones en conjunto.


Para que toda esta estructura funcione en el día a día en el hogar, existe un

hilo conductor que es necesario en todas las áreas de nuestras vidas y es

donde radica generalmente, el reto para avanzar en la vida: Constancia.

Incrementar el ser constantes ante un mismo hecho, aplicando la misma

consecuencia, le dará la seguridad al niño de que el ambiente es predecible y

que la única opción para él, será el asumir responsablemente las

consecuencias de su comportamiento inadecuado.


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